LA CRISIS CAPITALISTA Y LA MIGRACIÓN
- hijxsdemigrantes
- 4 dic 2022
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Durante la Gran Recesión, aproximadamente entre 2007 y 2010, en promedio 150 mil mexicanos cruzaron la frontera hacia Estados Unidos cada año, en contraste con los 500 mil que lo hicieron anualmente durante la primera mitad de la década. La disminución de la migración se explica por la crisis capitalista más que por cualquier política de vigilancia fronteriza, aunque los políticos restriccionistas intentaron atribuirse dicha reducción. De acuerdo con Juan Luis Ordaz, economista de la Fundación Bancomer, "los arrestos en la frontera se mueven junto con el ciclo económico de Estados Unidos". En otras palabras, la migración disminuyó conforme la recesión reducía el número de oportunidades laborales. Debido a su marginación social y su vulnerable posición económica, los migrantes han sido los más afectados por la crisis capitalista en Estados Unidos. A pesar de las fluctuaciones, la criminalización y la deportación "estratégica" de trabajadores migrantes no disminuyeron.
La tasa de pobreza de los migrantes latinos aumentó conforme los empleos de baja remuneración se agotaban y los trabajadores más podres fueron los más perjudicados por el desempleo. Por ejemplo, la industria de la construcción se vio especialmente afectada durante la caída de la economía; esta industria daba empleo a un alto porcentaje de trabajadores indocumentados. Según el experto de migración Germán Vega de El Colegio de la Frontera Norte en Tijuana, "la migración se ha reducido porque las oportunidades de empleo en Estados Unidos no son buenas. Menos migrantes tienen empleos de tiempo completo. Las horas de trabajo se reducen. Los salarios son más bajos. Envían menos dinero a casa. Su situación vulnerable en el capitalismo, agravada por las disposiciones públicas que, por razones políticas, los castigan, ha empeorado los salarios y las condiciones laborales de los migrantes latinos.
En el plano nacional, los latinos en general tienen las tasas de pobreza más altas y esta pobreza se concentra sobre todo en las familias de latinos migrantes. De acuerdo con el Pew Hispanic Center, como resultado de la recesión los latinos experimentaron la mayor disminución de la riqueza interna, en comparación con otros grupos étnicos. De 2005 a 2009, la mediana de la riqueza por hogar entre los latinos cayó 66% en comparación con 53% entre los negros y 16% entre los blancos. Según la oficina de Estadísticas Laborales, la tasa de desempleo de los latinos fue de 11% el 2011, en comparación con 6.3% al inicio de la Gran Recesión en diciembre del 2007. En el mismo periodo, la tasa de desempleo nacional subió de 5 a 8.5%. Entre 2006 y 2010, hasta la tasa de pobreza entre los latinos subió 6 puntos porcentuales, de 20.6 a 26.6%, más que en cualquier otro grupo. Ahora los niños latinos sufren la tasa de pobreza más alta, que alcanzó 30% en 2010 y 36% en 2015.
La comunidad fronteriza de El Centro, al este de San Diego, es un ejemplo de este efecto. Más de 80% de los 42,500 habitantes de la ciudad son latinos, con un alto porcentaje de trabajadores migrantes concentrado en la agricultura y la construcción. Como estas dos industrias se vieron muy afectadas por la recesión, la tasa de desempleo subió a 28%, uno de los niveles más altos para una ciudad de ese tamaño. La de gradación de las condiciones de los trabajadores migrantes se extiende más allá de la economía sistémica. Los patrones también explotan sus vulnerabilidades de otras maneras más directas.
Más de dos terceras partes de los trabajadores migrantes de bajos ingresos sufrieron "al menos un abuso relacionado con la paga" en la semana laboral reportada, de acuerdo con un sondeo de 2011 realizado por el Center for Urban Economic Development (Centro para el Desarrollo Económico Urbano), el National Employment Law Project (Proyecto Nacional sobre Legislación Laboral) y el Institute for Research on Labor and Employment (Instituto para la Investigación sobre Trabajo y Empleo), de la Universidad de California, en Los Ángeles. Más aún, a 26% de los trabajadores se le pagó menos del salario mínimo legal; 76% de los empleados que trabajaron tiempo extra no recibió el pago adicional requerido por la ley: 70% de los que trabajaron fuera de sus turnos regulares no recibió ningún pago por ese trabajo, y a 30% de los trabajadores que recibía propinas no se le dio el salario mínimo requerido para esa modalidad.
Entonces, ¿cuál es el resultado de todos estos esfuerzos por disminuir es estándar de vida de los migrantes? Los sociólogos Doug Massey y Julia Gelatt, de la Universidad de Princeton, revelan que el resultado es una mayor rentabilidad. Según sus investigaciones, "los salarios promedio de los migrantes nacidos en México y radicados en Estados Unidos, ajustados a la inflanción, no eran más altos en 2007, en vísperas de la Gran Recesión, que a principios de la década del 1960". Además, estas investigaciones muestran que,
"entre 1950 y 1970 -una época más amable para los migrantes en Estados Unidos-, el salario promedio por hora para los trabajadores nacidos en México aumentó en conjunto con los de los blancos nacidos en el país y los mexicoamericanos, aunque los salarios de los migrantes eran, en general, más bajos. Sin embargo, entre 1970 y 1990, los salarios de los trabajadores nacidos en México y radicados en Estados Unidos bajaron hasta niveles de principios de la década de 1960 (alrededor de 15 dólares actuales por hora) y se han mantenido así desde entonces."
Massey y Gelatt señala que la intensificación de las políticas de vigilancia -que comenzó en 1986 con la aprobación de la ley de reforma migratoria y control en el gobierno de Ronald Reagan y ha continuado con ambos partidos hasta el gobierno de Obama -es la culpable del estancamiento de los salarios de los mexicanos en Estados Unidos: "Afirmamos que el cambio estructural surge en gran medida del creciente número de migrantes indocumentados y del incremento de la explotación y la exclusión basadas en el estatuto legal en la década de 1990, seguido por la creciente marginación de todos los migrantes en el contexto de una economía en deterioro despúes de 2000." Y concluyen:
"Una posible explicación (...) es que la política migratoria de Estados Unidos evolucinó para producir una mayor población de personas sin derechos laborales, lo que indice a los patrones escrupulosos a excluir a los migrantes indocumentados y a los que parecen serlo, al mismo tiempo que ofrece a los patrones sin escrúpulos el poder de aumentar la explotación de todos los trabajadores, documentados e indocumentados por igual"
Como la relación entre la inversión y el desplazamiento de capital, la migración y su criminalización son partes integrales de la ecuación del lucro.
Esto se relaciona con los patrones más generales de acumulación de capital en años recientes. En las últimas décadas ha habido un esfuerzo coordinado por aumentar la rentabilidad disminuyendo los salarios y el estándar de vida de todos los trabajadores en Estados Unidos, todo ello en respuesta al aumento de la competencia internacional y la reducción de la participación en el mercado global que corresponde a las grandes empresas estadounidenses. De acuerdo con el McKinsey Global Institute:
"En 1999, la red de inversiones transfronterizas se se centraba en Estados Unidos, país socio en 50% de todas las posiciones financieras internacionales expedidas. Para 2009, la porción del total de las inversiones transfronterizas que correspondía a Estados se había reducido a 32% anual (...) Antes de la crisis financiera de 2008, las inversiones transfronterizas entre América Latina, la Asia emergente y el Medio Oriente crecían 39% anual: el doble de rápido que las inversiones de estas regiones con países desarrollados."
El sitio electrónico de investigación Remapping Debate demostró cómo el gobierno de Obama siguió esta política, aun cuando el presidente parecía adoptar un tono populista con vistas a la elecciones de 2012. Como parte de un esfuerzo para desacelerar la contratación externa y hacer crecer las manufacturas, el gobierno promovió un estudio que presentaba como favorable una tendencia al alza en la productividad y a la baja en los salarios, lo que, en combinación con los crecientes costos de la mano de obra China, abre la posibilidad de que las corporaciones estadounidenses "vuelvan a casa" si el costo de la mano de obra sigue bajando. El estudio, producido por Boston Consulting Group,
Afirmaba que el creciente costo de la mano de obra en China, en combinación con el hecho de que Estados Unidos "está convirtiéndose en un país de bajo costo", podría "virtualmente cerrar la brecha de costos" entre ambos países para muchos bienes. Afirmaba que "tomamos en cuenta todos los costos, ciertos estados del país, como Carolina del Sur, Alabama y Tennesse, quedarán entre los sitios de producción menos costosos del mundo industrializado.
De hecho, la productividad de Estados Unidos ha venido superando los incrementos de salario de manera consistente desde la década de 1970. Las otras facetas de la supresión del trabajo, desde al ataque frontal contra los derechos laborales de Wisconsin, Indiana y otros estados hasta la represión a los trabajadores migrantes bajo la égida de la aplicación de la ley, conectan las diferentes facetas de la guerra contra los trabajadores que se libra en la sociedad estadounidense. En cada caso, el 1% y sus esbirros busca dividir a la clase trabajadora en medio de la crisis económica y poner a los trabajadores a luchar entre sí.
Sin embargo, el aumento de la vigilancia migratoria no está contribuyendo a aminorar la crisis económica para otros trabajadores. De hecho, está agravándola. Como se mencionó antes, Arizona se convirtió en un foco de tensión en la represión a los migrantes. También fue uno de l0s estados más perjudicados por la recesión. En condiciones de crisis, altas tasas de desempleo y una visible población migrante, las políticas antimigrantes fueron bien acogidas. Por está razón, grupos antimigrantes como los minutemen acudieron a Arizona, y los republicanos reaccionarios y oportunistas lanzaron sus carreras políticas a costa de los trabajadores indocumentados y sus familias, en un intento de generar antipatía pública hacia las presencia d emigrantes.
A pesar de que en Arizona se aplico una amplia gama de políticas antimigrantes, ésta sirvió para mejorar las condiciones de los ciudadanos.
De acuerdo con The Arizona Republic, las oportunidades laborales para los egresados universitarios en el estado han disminuyendo, aun con las medidas contra los migrantes. En 2007, 51% de los egresados encontraba trabajo; para 2009, esta cifra había bajado a20%. Depués de sostener una campaña pública para eliminar a los migrantes indocumentados de los programas de bienestar del estado, la gobernadora Jan Brewer procedió a recortar 500 millones de dólares al Medicaid local, con lo que sacó de éste a unos 100 mil habitantes de bajo recursos.
En 2010, Arizona tenía la segunda tasa de ejecución hipotecaria más alta del país: una de cada 17 viviendas, o 5.73%, recibían al menos una notificación de ejecución. El estado tenía un total de 155 878 ejecusiones hipotecarias. Para 2010, la mitad de los propietarios de alguna vivienda en la zona de Phoenix debían más de los que valía su casa y se encontraban "hundidos" con sus hipotecas.
En Alabama, otra ley contra los migrantes (HB 56, la llamada ley Hamon-Beason, sobre protección a los contribuyentes y ciudadanos de ese estado) permitía a la policía local comprobar el estatus migratorio de las personas que detuvieron, exigía que los funcionarios de escuelas públicas recolectaran datos sobre el número de niños indocumentados inscritos y prohibía que los migrantes indocumentados celebraran contratos privados o hicieran cualquier negocio con el gobierno estatal. La primera evaluación de la ley demostró sus efectos dañinos. El miedo a los arrestos sembró el terror en la comunidad migrante, que huyó en masa. También dejó al descubierto la falsedad de la idea de que expulsar migrantes crearía empleos para los ciudadanos. En vez de eso, la ley podría costar a Alabama hasta 11 mil millones de dólares en PIB y casi 265 millones de ingresos para el estado, así como impuestos a las ventas (puesto que los residentes legales y los ciudadanos desempleados ocuparon menos de los residentes legales y los ciudadanos desempleados ocuparon menos de 9 de cada 100 de los 80 mil empleos que quedaron vacantes), de acuerdo con el doctor Samuel Addy, del Center for Business and Economic Research.
La crisis del capitalismo y los continuos ataques al estándar de vida de la mayoría de los habitantes de Alabama y Arizona, además de otras personas pobres y trabajadoras de todo el país, conforman el talón de fondo para una mayor criminalización de los migrantes.

Fuente: Davis, M y Akers, J. (2020). Nadie es Ilegal. Grano de Sal. Ciudad de México. pp 398-404.
Transcripción por: Sofía Rodríguez (SLP-2022).




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